viernes, 9 de junio de 2017

1896 - Malabang y la Isla de Bongo



Dibujo a plumilla del autor del diario
fechado en 18 de Abril de 1896


En el destacamento de Malabang pasé muchos sudores y fatigas, ya que mi trabajo en dicho destacamento consistía en apoyar a una guarnición cercana, un fuerte denominado “General Corcuera” que se hallaba a unos dos kilómetros en el interior del bosque. Que era donde se hallaba el verdadero fortín de este nombre y que fue abandonado en época muy remota por el general que daba nombre al mismo, a causa de las calamidades que allí pasaban debido al aislamiento. 
Siendo ocupado, antes de mi llegada, por una compañía de ingenieros con el objetivo de levantarlo de nuevo, pues se hallaba este en completa ruina. 





Dibujo a plumilla del autor del diario
fechado en 18 de Abril de 1896

Por este motivo todos los días la fuerza franca de servicio del destacamento, se dirigía a talar al bosque inmediato que rodeaba al fuerte. Aquellos sitios, casi todos manglares originaban no pocas calenturas y llagas en los pies y piernas, esto último en partículas a los hijos del país. 

Luego me destinaron a un nuevo destacamento, partiendo el 17 de junio del mismo año al fuerte llamado “General Blanco” (Isla de Bongo). En este destacamento lo pasé muy bien aunque algo mucho más aburrido que en Malabang, pues no había más españoles que el sargento y yo. 


Bosques de Bongo

Nos cuidábamos el uno al otro, turnándonos en la elaboración de la comida, donde casi ningún día nos faltaba el pollo ni el jabalí en la mesa. Los huevos los obteníamos a vasto, gracias las 20 gallinas y varios pollos que compré que una aldea cercana y que multiplicándose llegue a tener mas de 150. 

Para pasar mejor el tiempo me dediqué a la caza del jabalí con el fusil y a la pesca en la playa.


Palawang

Permaneciendo en dicho destacamento hasta el 25 de mayo, cuando por falta de aventura y hazañas decidiera marchar a Zamboaga y lo conseguí embarcando en dicho día, con mucho viento, y con el objeto de marchar a P. Parang para desde allí poder embarcar en el vapor hasta Zamboaga. 

Antes de llegar a P. Parang quise saltar en Pollok (Parang) y conocer aquel pueblo y su gente, así lo hice puesto que nadie me lo impedía. Pasé la noche en dicho pueblo y salí al día siguiente por la mañana con objeto de aprovechar el viento para P. Parang, llegando por la tarde. 


Zamboaga, la joya del Pacífico

En este puesto estuve hasta el 29 del mismo mes de mayo que llegó el correo vapor “Brutus” donde embarqué para Zomboaga llegando el día 1 de Junio siendo destinado a la oficina del cuerpo.


Dibujo a plumilla del autor del diario
fechado en 18 de Abril de 1896

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