sábado, 27 de enero de 2018

La Niña Ciega

Diciembre de 1897



Tras la toma del campamento insurrecto, se mataron dos carabaos (bueyes) para la comida de la tropa y los prisioneros, distribuyéndose un pedazo a cada uno y un puñado de arroz que habíamos cogido del campamento. Los oficiales y yo comimos del solomillo de aquellos animales y un poco del arroz cocido. Al amanecer del día siguiente, emprendimos la marcha con nuestros prisioneros, llegando a Candelaria a las doce del día.

En esta marcha sucedió un caso muy curioso y original, como ya dije antes, a causa de los ríos y de llevar tantas mujeres y niños a cuesta, se retrasó bastante el trayecto. Cada uno de los soldados, al vadear algún río o depresión del terreno, hubimos de coger en brazos a un niño y una o dos mujeres que se aferraban fuertemente a nosotros.



Pues bien, yo para ese día me fijé a un grupo de dos mujeres y dos niños que siempre marchaban los últimos y a bastante distancia de la columna. Me acerqué a ellos con objeto de adelantarles y vi que la más joven de las mujeres era ciega, la otra una viejecita que apenas podía dar un paso. La joven ciega era la madre de los dos niños. Uno de ellos de cuatro años y el otro de no más de dos años, ambos hijos de esta última. Con no poco trabajo cruzamos algunos ríos y bajamos entre desfiladeros, cruzando la espesa floresta.

Con dolor de mi corazón no pude continuar, perdiéndolas de vista y pensando que si dejaba abandonadas aquellas pobres criaturas; que cada momento se encontraban más desfallecidas, morirían sin nada que lo remediase.

No tenía más remedio que dejarlas abandonadas, pues de lo contrario moriríamos todos y correría peligro, en aquella manigua (frondosidad) atestada de enemigos armados. Lleno de dolor corrí en busca de mi columna sin saber el camino que podría haber tomado.

Acordándome de aquella pobre viejecita y su prole, llegué a divisar a los míos al cabo de media hora. En Candelaria no dejaba de pensar en aquella pobre familia, si habían sido devoradas por las fieras o habrían perecido de hambre y fatigas, pero cual sería mi asombro, al ver al día siguiente de nuestra llegada a la ciega y sus dos hijos entrando en el pueblo, por el mismo camino que nosotros lo habíamos hecho. No pude por menos que acercarme a ella y preguntarle como había podido llegar, pensando al mismo tiempo que le hacía esta pregunta, en los ríos y los accidentes del terreno que yo había tenido que cruzar después de dejarlas

     - El “Señor” lo sabe, -  me contestó la niña ciega.

     - ¿Y tu madre? - Volví a preguntarle.

No pudo más y cayó – me dijo, y entonces cabizbajo la acompañe hacia el tribunal.



El día 23 y el 24 lo pasamos en Candelaria, el 25 salí con mi compañía para Santa Cruz, llegando y pernoctando en este punto. El 26 muy de mañana seguimos la marcha hacia San Isidro, provincia de Zambales, donde pasamos la noche. 


El 24 salimos para Alaminos de Pangasnisán. A las 6 de la mañana y sin parar nada más que para comer, llegando a las 7 de la tarde. El 28 nos dirigimos hacia Lingayén, provincia de Pangasnisán. Llegando por la tarde. El 29 para Dagupán a tomar el tren, llegamos y tomamos el ferrocarril que nos condujo a Tarlac, los días 30 y 31 en Tarlac.





© R. Reina Martel

lunes, 6 de noviembre de 2017

Diciembre de 1897 "Una Navidad en el Infierno"





"El que no sabe mirar atrás, de donde viene; 
nunca llegará a su destino"

José Rizal





El 19 salimos de Masinloc con una sección de cazadores, guardia civil y voluntarios de Zambales en dirección al campamento de Coto. Acampando por la noche en Pitá, sitio próximo al campamento con objeto de que al día siguiente pudiésemos salir de allí organizados en dos columnas, una de ellas al mando del coronel de voluntarios y la otra al mando de mi capitán D. Ramón de Cámus. 



Palawan

Ambas columnas rompían la marcha hacia el campamento insurrecto por distintos caminos. Esta marcha fue bastante peligrosa pues tuvimos que vadear varios ríos , algunos de ellos a nado. Aquel que no sabía nadar lo pasábamos a caballo o en carabaos? (bueyes), otras a través de las faldas de la montañas con auxilio del fusil y otras veces, para subir algún corte de montes, teníamos que ayudarnos los unos a los otros, siguiendo algún río en su corriente y saltando de piedra en piedra ocasionándonos no pocas caídas y por consecuencia multitud de contusiones. 

Cuando llegamos próximos a las trincheras enemigas, nos encontramos a los insurrectos que al vernos rompieron el fuego, ademas de lanzarnos flechas y piedras, Respondiendo nuestra columna con certeros disparos, hasta que después de dos horas de lucha, conseguimos desalojarlos de sus trincheras con nuestras bayonetas. 

Entramos en el campamento cogiendo 300 prisioneros entre hombres, mujeres y niños, municiones, armas blancas y de fuego, caballos, carabaos (bueyes) y dinero. Habiendo ocasionado unos 75 muertos y muchos heridos, mientras que por nuestra parte, solo tuvimos dos heridos. 



Cartel propagandístico de la época
"La madre España, llevando a su hija Filipinas al progreso"

Las pocas armas de fuego y la desorganización de los insurrectos fue la causa de nuestra superioridad, tan solo los dos heridos ya dichos. 

Todo aquel día y la noche la pasamos despiertos, efectuando reconocimientos por los montes y malezas próximos al sitio, encontrando a no pocos insurrectos escondidos que al vernos imploraban perdón. 

Aquí también pasamos mucha hambre y gracias al jefe de ambas fuerzas no perecimos 

El 21 por la mañana o sea al día siguiente fusilaron a 13 insurrectos entre ellos una babay (mujer) por el enorme delito de ser la madre del cabecilla de la partida y negarse a decir donde se encontraba su hijo, que sin duda la pobre no lo sabía. 



Fotografía de la Época

A las 9 de la mañana del día siguiente comenzó a organizarse la columna de prisioneros, emprendiendo la marcha a las 10 y llegando tras pasar muchas dificultados a causa de los impedimentos y las mujeres al vadear los ríos. 

El pueblo de Pitá había sido quemado, por lo que de nuevo sin comida hubimos de pasar hambre. Sin más remedio que pasar la noche allí, acampamos y formamos un cordón donde quedaron en su interior los prisioneros.



El regreso de la Pesca
Fernando Amorloso

sábado, 28 de octubre de 2017

Poemario - Tu no tienes corazón



Imagen de George Apperley

TU NO TIENES CORAZÓN


En el diario se pueden leer una serie de poemas que hubo de escribirse en las largas noches de guardia. 

Aunque por su composición me recuerda algún tipo de cante o fandango. 

Poco a poco iré intercambiándolos conforme vaya avanzando en la transcripción de las maltrechas hojas del mismo.




Tu no tienes corazón.

Tu cuerpo muy cerca del mío, 

cayó rendido.

Tus labios muy cerca, los he sentido,

Tu talla temblando entre mis brazos 

Tu boca y oído, tan cerca...

Encantos que yo he poseído

Sin embargo...  ¡Por Dios!

Que doy fe, que de tu corazón, 

yo nunca escuché latido





lunes, 14 de agosto de 2017

Diciembre de 1897 - Tiempo de Reconocimientos





Al día siguiente a las once de la mañana nos preparamos para una larga marcha en compañía del coronel de voluntarios de Zambales y Don San Lorenzo Navas gobernador civil de dicho punto y provincia hacia donde nos dirigíamos. 

Marchamos atravesando montes, llegando a pernoctar en el sitio llamado de Piglipan donde no habitaban más que las fieras. Al amanecer continuamos la marcha lo mismo que el día anterior, teniendo que vadear por diez veces el mismo rio y por la noche acampamos en el monte llamado, Kubundukan pasando la noche sin novedad. 

Al romper el día 8 marchamos por fin llegando a las ocho de la noche al pueblo de Infanta, pernoctando en él. Salimos a las seis de la mañana del día siguiente para el pueblo de Santa Cruz llegando a las nueve de la misma. 




El diez salimos para Candelaria llegando el a las doce del día. El día 11 salimos a las cinco de la mañana para Pitá con objeto de hacer un reconocimiento, no habiendo llevado nada de comer por creer que allí hubiera, pero nos encontramos con que el pueblo se hallaba totalmente destruido por el fuego y sin un alma, así que tuvimos que ayunar hasta la noche que volvimos al pueblo de salida. 

El 12 salimos por el lado opuesto del día anterior con objeto de hacer reconocimientos llegando hasta el río Bonitog y regresando por la noche a Candelaria. 




El 13 salimos hacia Pitá (?) , llegando a los principales pueblos de aquella provincia con objeto que desde allí marchásemos solos al campamento de Coto donde se sabia se encontraban los insurrecto. 

Los altos mandos llevaban la misión de atraérlos por medio de política o la negociación, intentando al menos que dejasen en libertad a las mujeres, niños y demás secuestrados. Sin embargo, los insurrectos dieron muerte a varios de los comisionados, teniendo los restantes que emprender la fuga, aquel mismo día regresamos a Candelaria. 

El 14 en dicho punto, el 15 salimos para Masinloc pasando antes por los barrios mas cercanos a Candelaria y llegando por la noche. 

El 16 llegamos a Masinloc y el 17 salimos a recorrer los barrios de este pueblo regresando por la tarde.





sábado, 8 de julio de 2017

1897 - El Ataque de Kamansi. (2ª Parte)



Nada más amanecer se prepararon las piezas de artillería para continuar el fuego. A los pocos disparos de cañón continuó el de fusilería y tras este se repitió el ataque al igual que el día anterior, pero nadie hacía caso al ser imposible avanzar, el fuego enemigo era demoledor. 

Entonces se oyó el grito de ¡Viva España! Y sacando fuerzas de flaqueza atacamos en tropel encontrándonos una vez superada la primera línea de fuego poca resistencia, y de sopetón  se tomaron las trincheras y todo el campamento enemigo. 

Luego una vez tomado el campamento insurrecto y estudiado aquel sitio y designada la fuerza que haría resguardo y guardia se dieron principios a los preparativos de marcha. 

Tuvimos en aquel ataque 22 muertos y 75 heridos. 


Salimos a las diez de la mañana del campamento, llegando a las 8 de la noche a San Pedro de Magalang, al llegar a este pueblo nos contemplábamos los unos a los otros desfigurados completamente, con la cara y todo el cuerpo lleno de fango de haber estado la noche anterior tendidos boca abajo. Andábamos descalzos, incluso tirábamos y trasportábamos como podíamos aquellos que no podían ir andando por estar heridos. 


Al salir el día 19 para Ángeles no nos encontrábamos con ánimo para hacer la marcha a pie y le dije a mi capitán que no podíamos ir a pie, la tropa se hallaba descalza y mal herida. 
Por lo que se acondicionaron carros tirados por caballos, yo fui en uno de ellos.

Luego desde Ángeles marchamos por ferrocarril  hasta San Fernando de la Panganga llegando a las 12 de la noche y pernoctando en este punto hasta el día 2 de diciembre que salimos por ferrocarril con dirección a Tartai (?) a donde llegamos el mismo día a las 3 de la tarde, quedándonos a reponer fuerzas el día 3 y 4. 


El día 5 salí con mi compañía por ferrocarril llegando hasta San Carlos, donde nos apeamos y continuamos la marcha a pie en dirección a Malabang llegando a las 9 de la noche.


Monte Arayat





miércoles, 28 de junio de 2017

1897 - El Ataque de Kamansi. (1ª Parte)



Campamento insurrecto de Monte Arayat
Sitio de Kamansí 27 y 28 de Noviembre de 1897
Dibujo encontrado en el interior del diario.


"En Filipinas se alistó en las tropas de choque, los Cazadores Expedicionarios, con los que tomó parte en el asalto al monte Kamansi que defendía el general filipino Macaboulos. En el asedio de Kamansi estuvo bajo las órdenes del general Monet. El 28 de noviembre de 1897 las tropas españolas lograron tomar el monte Kamansi, perdiendo tantos soldados que los filipinos consideraron la acción como una victoria suya pese a perder la posición. Tras la toma del monte, el general Monet se presentó en el lugar junto a su estado mayor, rodeado de una serie de oficiales, los despectivamente conocidos como "paniaguados" por gozar de privilegios inmerecidos; Monet repartió honores y condecoraciones entre estos militares, de los cuales ninguno había participado en la contienda, relegando a un segundo plano a los auténticos combatientes.


Referencia a la biografía del militar Mediano, Mariano
Fuente extraida de http://www.mcnbiografias.com



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El día 18 salimos para Pora a pie regresando el 19 a Panique, el 20 a Gerona y volviendo una vez más el 21 a Panique.

El 22 salimos para Malabang por ferrocarril con objeto de reencontrarnos varias fuerzas y asistir al ataque de Kamansi (situado en el monte Arayat) de la provincia de San Fernando de la Panganga llegando al mismo día a las dos de la tarde y pernoctando en ese punto los días 25 y 26.


El 27 se unió a nosotros una columna de cien hombres frescos con varias piezas de artillería de montaña, y en dirección del campamento Kamansi. Llegamos a la vista del campamento enemigo a las 12 del día .


Paró la columna y se preparó la artillería que hizo varios disparos "despertando" así al enemigo que respondieron con nutridas descargas de fusilería. Seguidamente se desplegaron las secciones destinadas a las guerrillas, y que por suerte y orgullo me tocó ir en una de ellas, dirigiéndonos hacia las trincheras, las cuales no se veían hasta estar a no menos de diez metros de ellas. 


Mi compañía pagó el pato como suele decirse, pues al marchar a la vanguardia nos tocó subir los primeros y al estar próximos a las trincheras, un lancetazo del enemigo nos quitó 4 hombres de en medio y en un santiamén. Teniendo que retroceder por ser imposible resistir el nutrido fuego de fusilería con balas explosivas. 

Nos volvimos a reunir toda la fuerza y subimos al monte por un lugar, que era una vereda hecha por los insurrectos de medio metro de profundidad, llena de agua, chinas y púas para dificultar la subida. Ya próximo el asalto al campamento, se trabó un nuevo combate que después de cinco horas de fuego nos fue imposible posicionarnos en ningunas de sus trincheras, así que nos batimos en retirada al hacerse la noche; formando un cordón bajo el campamento enemigo con objeto de proteger a nuestros heridos.



La noche fue un verdadero infierno, pasándola  de lo peor que puede imaginarse, escuchándose disparos y lloviendo a mares, realmente no pensé en ver el día siguiente. Tanto fue así que dos soldados hartos de pasar malos ratos y pensando en lo que les quedaba por pasar al día siguiente se suicidaron, pegándose dos tiros y muriendo uno de ellos.


sábado, 24 de junio de 2017

Poemario - Te miro en la distancia



Imagen de George Apperley


En el diario se pueden leer una serie de poemas que hubo de escribirse en las largas noches de guardia. Aunque por su composición me recuerda algún tipo de cante o fandango. Poco a poco iré intercambiándolos conforme vaya avanzando en la transcripción de las maltrechas hojas del mismo.




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TE MIRO EN LA DISTANCIA


Te miro en la distancia

y ya casi no te veo,

tanto como te he querido

y de ti ya ni me acuerdo


Sin embargo de noche 

y a solas con mis sueños

intento de quererte,

de alcanzarte de nuevo.



Y yo mismo me maldigo y me desprecio

porque se que es mía la culpa

que aún  estando muy cerca

estés de mí tan lejos.